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Alexis, el opita que sobrevivió en Ecuador y cuenta su historia

Alexis, el opita que sobrevivió en Ecuador y cuenta su historia

Como él, otros 33 colombianos fueron traídos de vuelta a Colombia en un avión de la FAC.

En un bus de las Fuerzas Armadas de Ecuador y soportando una temperatura de 34 grados centígrados, el huilense Alexis Ramírez Giraldo se desplazó a la terminal aérea ala 23 de Manta para regresar a Bogotá, después de haber sido uno de los colombianos sobrevivientes del terremoto que, según la Fiscalía de ese país, ya deja 570 muertos y más de 5.700 heridos. (Lea: Llegó a su tierra cuerpo de pereirano muerto en terremoto en Ecuador)

@CancilleriaCol

Vistiendo el número 16 de la camiseta de la selección de Brasil, Alexis –quien llegó a Ecuador hace 40 días para hacer parte de la promoción del baile deportivo como disciplina olímpica– dice que toda la ropa que tiene puesta la recibió en una donación hecha por los ecuatorianos, pues todas sus pertenencias quedaron atrapadas en el hostal Arrecifes, de Tarqui, ubicado en la zona comercial más importante de Manta.

Al momento del terremoto, Alexis estaba en un café internet intentando comunicarse con su familia. “Me salvé, y es un milagro porque el hotel en el que me estaba quedando estaba al lado del que se derrumbó totalmente”, afirma en diálogo con EL TIEMPO.

“Cuando todo empezó a temblar me fui corriendo durante 15 segundos a un lugar abierto. Se cayeron dos edificios al lado de mí, pero como yo estaba en la mitad de la calle no me pasó nada. Como muchos colombianos, me encuentro indocumentado. Perdí las cosas materiales y el equipaje con los documentos de trabajo”, recuerda.

Alexis habla con aparente tranquilidad mientras el sol golpea su cara. Dice que después del sismo se quedó en la calle por voluntad propia. Varios ecuatorianos le ofrecieron su casa, pero como él mantuvo una relación cercana con los dueños del hostal, decidió quedarse en Tarqui para informar a los rescatistas de México y Perú en dónde había gente atrapada.

“Ahí falleció el administrador, su esposa, su hija, un huésped amigo cubano y otro ecuatoriano que estaba haciendo turismo”, señala.

El colombiano dice que al edificio de cinco pisos de su hostal le tomó tan solo 10 segundos desplomarse. Cuando la tierra dejó de moverse, Alexis volvió al lugar, que ya era solo una montaña de escombros, para ver si encontraba personas vivas.

“Yo me podía desplazar entre los escombros sin problema. Empecé a gritar para ver si alguien me respondía. Del hostal del lado, que estaba derrumbado en un 80 por ciento, se escuchaban gritos. En ese momento había una nube de polvo, estilo Torres Gemelas. Eso fue como ser partícipe de una película de ficción llena de efectos especiales”, señala, mientras dirige su mirada a lo lejos.

Alexis se preocupa al pensar que un problema real de escasez está por comenzar en Manta, pues solo ahora muchas familias están empezando a notar que la comida que tenían en las alacenas se acabó. “Donde entregan la ayuda, las filas superan a las que hay cuando se juega el mejor partido del mundo”, afirma.

Lo más difícil, dice este colombiano, fue contarle a su familia que estaba bien. “Mi mamá tiene 77 años y darle la información de que estoy en un país que está devastado no fue fácil”, dice.

“Pero para mí también ha sido una experiencia porque en lugar de huir y pensar en regresar a Colombia inmediatamente, pensé en ayudar a las personas que me dieron la mano por tanto tiempo. El miércoles los terminaron de sacar”, señala.

Como Alexis, otros 33 colombianos fueron traídos este miércoles en un avión de la Fuerza Aérea de Colombia. Todos con una historia particular en la que el elemento común es el terror que sintieron el día del sismo y las lágrimas que derramaron al ver la destrucción de Manta.

Además, los cuerpos sin vida de otros cinco colombianos fueron repatriados este miércoles. Uno de estos fue el de un hombre de 35 años del Cauca. Su hermano, que prefirió mantener su nombre en anonimato y quien tenía su cabeza cubierta con un poncho negro para cubrirse del sol, contó que viajó por 24 horas desde Argelia (Cauca) con otro de sus hermanos menores para reconocer el cuerpo de su familiar, quien murió en la ciudad de Pedernales.

El caucano fallecido era agricultor y tenía un primo pescador que vivía en esa ciudad costera. “Yo me voy para el mar por dos meses”, fue lo que le dijo a su hermano mayor la última vez que hablaron. Fue precisamente el primo quien relató el fatal desenlace del agricultor caucano.

“Es muy doloroso todo esto que estamos viviendo. Hay que pedirle a Dios que nos dé la paz y la fortaleza (…) Queremos irnos para Colombia mientras todo esto pasa”, señala Denis Contrino, una mujer de Pitalito (Huila), quien hospedó en su casa a los dos hombres provenientes de Argelia y a otra mujer de Pereira que perdió a su esposo.

Pero no todo es pesimismo. Otros colombianos decidieron que van a darle una nueva oportunidad a Manta. Ese es el caso de Cinibaldo Cabarcas, un barranquillero que vive en Ecuador hace casi nueve años y quien recuerda el terremoto como un momento de terror que espera no se vuelva a repetir.

Cinibaldo, quien está con su esposa, madre e hijos, vio cómo el terremoto dejó en ruinas la Fundación Juventud de la Promesa, la cual preside y que ayuda a 70 niños en condición de pobreza o pobreza extrema. (Además: El pereirano que murió en Pedernales buscando oportunidad de trabajo)

“Queremos mostrarle al resto del mundo que existimos más colombianos buenos que malos y que vivimos para hacer bien”, afirma. Con una carcajada, recuerda que en momentos de crisis se necesita una sonrisa, y está determinado a reconstruir el centro.

“Cuando esté terminando veo si me regreso. Pero, por ahora, la intención es volver al trabajo”, afirma.

SANDRA MILENA RAMÍREZ
Redacción Internacional
Manta, Ecuador

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